Soja en la dieta: Evita el aumento de peso

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Soja en la dieta: Evita el aumento de peso. A las propiedades que hasta ahora se reconocían en la soja, se suman ahora los beneficios protectores para controlar el aumento de peso. Beneficios que, en concreto y según el estudio de investigación llevado a cabo en España, se atribuyen a las isoflavonas, ingrediente activo de la soja que presente en nuestra dieta puede convertirse en un buen aliado para evitar los problemas de sobrepeso u obesidad, un trastorno que cada vez preocupa más a los médicos.
 
Evitar el aumento de peso recurriendo a un producto natural puede ser el siguiente paso si se ratifican los resultados del estudio de investigación llevado a cabo por la Fundación IMABIS de Málaga, perteneciente al Centro de Investigación Biomédica en Red Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición. Los trastornos de aumento de peso y la obesidad son una de las principales preocupaciones de los expertos en nutrición. Prevenirlos y controlarlos puede ser posible gracias a los efectos protectores de las isoflavonas presentes en la soja. Un ingrediente activo, una sustancia natural de origen vegetal, que los investigadores no descartan que pueda ser el sustitutivo de los fármacos para evitar el aumento de peso.
 
A este efecto protector, hay que sumarle las propiedades antioxidantes y protectoras de nuestro sistema coronario. Al controlar el aumento de peso y los riesgos de padecer obesidad, la soja también ayudaría a controlar la aparición de diabetes, al mejorar los niveles de la glucosa. El estudio, en fase clínica y publicado en la revista British Journal of Pharmacology, ha sido probado con éxito en ratones. Tras provocar el sobrepeso de los ratones, se les administró durante quince días el principio activo de la soja (en concreto, daiceína, un tipo de isoflavona). Los resultados fueron que los ratones ganaron menos peso y por tanto, menos grasa hepática. Además, según señalaron desde el propio centro investigador, la acción de esta sustancia natural presente en la soja activa el “tejido adiposo pardo termogénico” y “reduce la esteatosis hipática” (hígado graso).
 
El estudio también ha desvelado otro aspecto importante, y es la aparición de la leptina, más conocida como la hormona de la delgadez y con capacidad de inhibir el apetito, y el descenso de los niveles de adiponectina (aumentando con ello la sensibilidad a la insulina).
 
No es la primera vez que la soja se presenta como un ingrediente natural a tener en cuenta a la hora de seguir una dieta sana y equilibrada para prevenir enfermedades. Así, entre las propiedades que se le atribuyen a las isoflavonas como antioxidante natural estaría la de aliviar las molestias de la menopausia, ayudar a reducir los riesgos de problemas coronarios al controlar los niveles de colesterol y mejoran nuestra salud ósea. A las isoflavonas también se le asignan propiedades anticancerígenas.
 
El valor nutricional de la soja radica además en que es una fuente de fibra, proteínas, glúcidos, lípidos y minerales (calcio, hierro, zinc). Aunque es cierto que se encuentran sobre todo en la soja y en productos derivados (harina de soja, aceite de soja, leche de soja), hay otros alimentos que también contienen isoflavonas. Aunque en menor medida, están presentes en las legumbres.

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