Suplementos nutricionales: Minerales esenciales

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Suplementos nutricionales: Minerales esenciales. Son, junto a las vitaminas y los ácidos grasos, los nutrientes imprescindibles de una dieta sana, variada y equilibrada. Hay una veintena de minerales que desempeñan un papel fundamental en el correcto funcionamiento de nuestro organismo. ¿Cómo ayudan a complementar nuestra dieta? ¿Cuáles son los minerales esenciales de un patrón dietético saludable? ¿Cuáles son sus funciones? Aprender a comer es aprender a cuidarnos tanto por dentro como por fuera.
 
Calcio, magnesio, fósforo, potasio, cloro, sodio y azufre son los principales minerales, si bien hay una segunda categoría, la de los oligoelementos, y entre los que encontramos el hierro, flúor, manganeso, selenio, zinc o yodo. Los minerales constituyen, junto a las vitaminas y los ácidos grasos esenciales, la base de una dieta sana y equilibrada, la cual constituye la mejor prevención para garantizar la salud de nuestro cuerpo, tanto por dentro como por fuera. Una dieta sana para prevenir no solo los trastornos de salud, sino también para garantizar un peso saludable. Los alimentos son la mejor fuente de minerales.
 

Calcio

Es un mineral esencial para nuestro esqueleto y cumple además importantes funciones metabólicas. La demanda de calcio por parte de nuestro organismo puede aumentar durante el embarazo, en las fases de crecimiento, lactancia o si hay una mala absorción de este mineral (edad, problemas intestinales). El calcio, en el caso de las mujeres, es fundamental para la prevención de trastornos como la osteoporosis. El aporte medio de calcio, en función de la edad y etapa de la vida, debe estar entre los mil y 1.200 mg al día. Los alimentos lácteos son ricos en calcio, así como pescados como las sardinas, las verduras de hojas verdes, los frutos secos y la levadura de cerveza, entre otros. Para favorecer su absorción, la mejor aliada es la vitamina D.
 

Hierro

Forma parte de la hemoglobina de los glóbulos rojos y favorece la respiración de las células. Presente en los cereales, legumbres, frutas y verduras, productos lácteos, carnes y pescados. La vitamina C, cuyo mayor yacimiento son las naranjas, ayuda a su absorción, mientras que las bebidas estimulantes, como el café o el té, algunos expertos en alimentación consideran que puede dificultarla. La necesidad de hierro es mayor en los niños, mujeres embarazadas y en periodo de lactancia. Durante la menstruación las necesidades de hierro también aumentan.
 

Magnesio

Esencial para nuestros músculos. Mejora la diabetes de tipo 2, la más común, al intervenir en el metabolismo de lípidos y glúcidos, así como en la síntesis de las proteínas. El magnesio lo encontramos en los cereales integrales, verduras, frutos secos, chocolate, marisco y crustáceos. Los calambres, tensiones musculares, incluso los cambios en el estadio de ánimo, pueden estar relacionados con una carencia de este mineral.
 

Potasio

Interviene en el ritmo cardiaco y en la circulación del hierro en la sangre. Estimula la función nerviosa y favorece la transmisión de nutrientes a las células. Las patatas con piel, los zumos de verduras, frutos secos y leche son algunas fuentes alimentarias de potasio.
 

Sodio

Lo obtenemos a través de la sal de los alimentos. La demanda de sodio varía en función de la edad, el peso y la cantidad de energía o calorías que consumimos al día. El exceso de sal puede provocar problemas de hipertensión arterial.
 

Zinc

Esencial para el sistema inmunitario. Es un oligoelemento antioxidante que inhibe los efectos de los radicales libres producidos durante el metabolismo. El déficit de zinc puede provocar alteraciones o problemas de la piel o trastornos de crecimiento. Está presente en la carne, pescado, maricos y cereales.

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