Dieta blanda para niños: recetas

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La dieta blanda para niños es una alternativa no solo para ayudar en la recuperación ante, por ejemplo, un problema digestivo, sino también para ayudar a la masticación y digestión de los alimentos en un determinado momento. Vamos a ver algunas sencillas y prácticas ideas de recetas para elaborar una dieta que, aunque blanda, sea de su gusto.
 
Por motivos de salud, o simplemente cuando incluimos nuevos alimentos en sus menús, recurrir a una dieta blanda para los niños puede ser eficaz. Un problema digestivo, un episodio de diarrea, una gripe o un resfriado, pueden ser algunos de los motivos por los que haya que recurrir a una dieta blanda para los pequeños de la casa.
 

Dieta blanda para niños: consejos

Una dieta blanda debe ser baja en grasas apostando, como veremos, por alimentos como el pescado blanco, la carne magra y los huevos revueltos o en tortilla. De igual manera, hay que procurar que sea una dieta baja en azúcares simples. De igual manera, es aconsejable comer menos en cada comida y cada menos tiempo. La mejor forma de preparar los alimentos en la dieta blanda es hervidos, al vapor, cocidos, al horno o a la plancha, y siempre utiliza una cantidad lo más pequeña posible de aceite. Una dieta blanda, para ser efectiva, además de ser fácilmente digerible, debe evitar ser irritante.
 

Alimentos y recetas dieta blanda para niños

El arroz, el pescado (blanco), hortalizas (zanahorias), verduras (calabaza, borraja) y frutas en compota (manzanas, peras) son algunos de los alimentos básicos en una dieta blanda por sus propiedades. Alimentos versátiles con los que podemos preparar múltiples recetas. Así, por ejemplo, podemos preparar una digestiva y nutritiva sopa de arroz (puedes añadirle un poco de pollo sin piel y desmenuzado), una crema de zanahorias (añádele un puñadito de arroz), una sopa de pescado o un puré de calabaza, zanahoria y borraja que, además de ser fácil de digerir, le aporta vitaminas y minerales. La calabaza, al igual que las hortalizas de tonalidad naranja, es especialmente beneficiosa por su contenido en vitamina A en los casos de diarrea, estreñimiento, vómito y problemas respiratorios (faringitis, úlceras en la boca).
 
El pescado, la mejor opción para una dieta blanda, es prepararlo hervido o cocido, aderezado con un poquito de perejil o una hoja de laurel. También se le puede añadir cilantro, especie que junto a las otras dos es digestiva y curativa. Una idea: lenguado a la plancha con limón. En cuestión de carnes hay que tener cuidado, porque no todas son fáciles de digerir. La más recomendable es el pollo (pechuga), hervida y aderezada con romero. También se puede preparar un puré de patatas con pollo.
 
Si el niño presenta síntomas como diarrea, náuseas, falta de apetito, sensación de malestar general y molestias digestiva una receta que le ayudará es tomar sopa de miso, la cual se puede combinar con la toma de agua de arroz.
 
Las frutas es mejor tomarlas en compota, evitando además las frutas ácidas, los cítricos (mandarinas, naranjas, pomelo), el kiwi y la piña. Las mejores opciones son la pera y la manzana, bien combinadas entre sí o con otros alimentos, como el yogur (mejor desnatado o de soja). La fruta se debe tomar siempre sin piel.
 
Por último, hay que cuidar la hidratación, por ejemplo con la toma de agua con limón (agua, zumo de limón, una pizca de sal, dos cucharadas de azúcar y media de bicarbonato) y que le ayudará a recuperar nutrientes y sales minerales.

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