7 errores cotidianos del hombre moderno que perjudican la salud

errores que dañan la salud
Los cometemos de manera inconsciente, pero algunos hábitos y gestos cotidianos pueden estar poniendo en riesgo nuestra salud. Te contamos cuáles son los 7 errores cotidianos del hombre moderno que perjudican la salud y el bienestar.
 
Hábitos que repetimos todos los días pensando, lógicamente, que estamos haciendo lo correcto. Sin embargo, algunos de estos gestos pueden dañar la salud. Hábitos como cepillarse los dientes de manera agresiva o sentarnos cómodamente en el baño. No todo es bueno para la salud, por lo que vamos a prestar atención, para corregirlos, a los errores más comunes.
 

Errores que dañan la salud

  1. Ducharse todos los días. Quizá es mejor no hacerlo. La higiene personal es importante, pero puede convertirse en manía y derivar en un comportamiento obsesivo que, en lugar de saludable, sea contraproducente. De hecho, para proteger la piel no hay que abusar todos los días –incluso varias veces al día- de los productos de higiene y, mucho menos, frotarnos con la esponja fuerte. A la hora de tomar una ducha hay que hacerlo con criterio y evitar errores comunes para evitar daños en la piel (sequedad, irritación…). Lo más aconsejable es utilizar productos (geles, jabones) neutros, mucho menos agresivos con la piel y que garantizan la limpieza y la eliminación de los microorganismos y olores, cuyo principal cómplice es la humedad. Para una mayor protección evite frotar demasiado fuerte y, a la hora de secarse, hazlo con suavidad.
  2. Higiene dental, con moderación y cautela. La limpieza de los dientes es fundamental tanto para preservar la salud de la boca –dientes, encías– como para prevenir el mal aliento (halitosis). Lavarse los dientes todos los días –después de las comidas, con especial atención al cepillado nocturno– es un buen hábito. El problema reside en cómo se hace. Cepillarse los dientes con demasiada energía, con movimientos de derecha a izquierda –en lugar de arriba hacia abajo- puede derivar en lesiones en las encías. Además, no hay que lavarse los dientes inmediatamente después de comer. Para evitar que las sustancias ácidas ingeridas –presentes en alimentos como la fruta- dañen el esmalte y el diente, es aconsejable esperar entre 15-30 minutos antes de cepillarlos. Y otro aspecto importante, el uso del hilo dental, el cual se utiliza menos de lo debido. Es, sin duda, el mejor aliado para eliminar los restos de comida que se depositan entre los dientes y que contribuyen a la aparición de los microorganismos, auténticos enemigos de la salud bucal. También te puede interesar: 10 cosas que dañan tus dientes.
  3. Sentarse en el inodoro. Mejor en cuclillas. Es uno de los gestos a los que menos atención prestamos, sobre todo si es urgente ir al baño. En principio puede parecer que no hay nada malo, sin embargo, según algunos estudios, como el publicado por un equipo de investigación israelí, sería mejor ponerse en cuclillas para evitar riesgos y reducir el riesgo de aparición algunos molestos problemas, como las hemorroides o la diverticulitis.
  4. Pasar demasiado tiempo sentado. O lo que es lo mismo, el sedentarismo. Expertos en salud insisten en que el sedentarismo más que un mal hábito es una enfermedad. Pasar la mayor parte del día sentado, sobre todo en el sofá durante el tiempo libre, puede jugarle una mala pasada a la salud, empezando por la postura corporal. El sedentarismo nos hace más vulnerables a padecer problemas como sobrepeso y obesidad, al tiempo que perjudica a nuestro sistema cardiovascular y gastrointestinal.
  5. Respirar. Sí, has leído bien, incuso respirar puede ser, sin el método adecuado, una acción perjudicial para la salud. De hecho, es una práctica común respirar utilizando solo una parte de los pulmones. Los ejercicios de respiración nos ayudarán a utilizar toda la capacidad pulmonar.
  6. Dormir con una almohada: Es una costumbre habitual, apoyar la cabeza en la almohada para descansar. Sin embargo, puede entrañar riesgos para la salud. En primer lugar, es un problema higiénico. La almohada se convierte, día a día, en una reserva de gérmenes que anidan entre sus fibras. Ácaros, restos de piel muerta, sudor y mucho más. Para evitar el riesgo de infección y contaminación hay que lavar la almohada, al menos, cada tres meses, y la funda que la cubre todas las semanas. La postura que adoptamos puede obligar a la columna vertical a curvarse de manera errónea. Siempre hay que elegir una almohada de calidad, aquí no vale ahorrar.
  7. Limpieza excesiva del hogar. El exceso de celo, curiosamente, nos ha hecho más vulnerables a las alergias, especialmente en el caso de los niños. Entre otros factores, se incluyen la obsesión por una excesiva limpieza del hogar. Lógicamente hay que cuidar que la casa esté limpie y sea un entorno saludable, pero la exageración también puede ser perjudicial. Si durante los primeros años vivimos en un ambiente excesivamente limpio, prácticamente estéril, el sistema inmunológico es probable que se confunda al identificar a los agentes externos y sea más propenso a desarrollar alergias, es decir, a provocar una respuesta excesiva ante la presencia de determinadas sustancias o alergenos.
Gestione cookie