Alzheimer: síntomas de la enfermedad del olvido

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Alzheimer: síntomas de la enfermedad del olvido. El Día Mundial del Alzheimer (21 de septiembre) nos recuerda que estamos ante una de las enfermedades del siglo XXI y cuyo principal síntoma, y uno de los que se advierte en la etapa inicial, es la pérdida de memoria. Una enfermedad relacionada con el envejecimiento y que afecta en torno al 10% de la población. Aunque no existe un tratamiento definitivo contra el Alzheimer, sí se puede retrasar su avance y paliar sus síntomas.
 
El Alzheimer es un trastorno cerebral orgánico, un tipo de demencia que afecta a las funciones mentales y cognitivas, como la atención, percepción, lenguaje, afectividad o el control de la conducta. El síntoma más evidente, y el que define esta patología, es la pérdida de la memoria, los recuerdos, los hábitos y el cómo hacer las cosas. Recuerdos, no obstante, que se han comenzado a custodiar en el Banco de Recuerdos, una de las muchas iniciativas que acompañan a la investigación de esta enfermedad. Y es que, de la misma manera que cuidamos nuestro cuerpo, también debemos prestar atención a nuestra mente y a nuestro cerebro.
 
Si hablamos de síntomas, las primeras señales son los cambios de memoria y la dificultad para retener una información reciente (fechas, eventos) o para resolver un determinado problema. Uno de los síntomas de la etapa inicial son las dificultades para realizar tareas habituales y cotidianas, al que se suman la desorientación, las dificultades de comprensión de imágenes, colocar las cosas fuera de su lugar habitual, cambios de humor y de personalidad.
 
La enfermedad de Alzheimer presenta varias etapas o estadios en su desarrollo, desde la etapa inicial hasta la más grave, en la que la persona necesita ayuda para realizar todas las tareas e, incluso, puede llegar a perder la capacidad de alimentarse por sí mismo, hablar y reconocer a otras personas. De hecho, en la etapa inicial, algunos síntomas pueden pasar desapercibidos o ser considerados simples despistes y olvidos atribuidos a la edad. A medida que avanza, las señalas se irán haciendo más evidentes hasta alcanzar el tercer estadio.
 
Aunque no hay un tratamiento contra el Alzheimer, sí se pueden diagnosticar de manera precoz los síntomas. Una enfermedad cuyo tratamiento no es solo farmacológico, sino que debe ir acompañado de técnicas de estimulación cognitiva y afectiva, como el ejercicio físico, la práctica de manualidades, el entrenamiento de la memoria (refranes, canciones), las técnicas de orientación (repetición de datos sobre las fechas, lugares), la musicoterapia, y la estimulación social (visitas de amigos y familiares). De igual forma, es importante para el enfermo mantener una rutina diaria y un entorno social en el que sienta protegido.
 
El Alzheimer, aunque afecta principalmente a las personas mayores, también puede presentarse a partir de los cuarenta.

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