Día de la Esclerosis Múltiple: 1.800 diagnósticos al año

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Día de la Esclerosis Múltiple: 1.800 diagnósticos al año. Una enfermedad que, como subrayan desde la Sociedad Española de Neurología (SEN), tiene en la detección y el tratamiento precoz las mejores armas para combatir los efectos y la discapacidad progresiva que genera. Aproximadamente, unas 46.000 personas (cien de cada cien mil) sufren en nuestro país esclerosis múltiple, un trastorno cuyas primeras señales de alerta son la pérdida de sensibilidad en las extremidades y los trastornos visuales.
 
El Día Nacional de la Esclerosis Múltiple tiene como objetivo prioritario el concienciar e informar a la población sobre la enfermedad y sus consecuencias. Cada año se diagnostican en nuestro país 1.800 nuevos casos de esclerosis múltiple, siendo además la segunda causa de discapacidad entre los jóvenes, por detrás de los accidentes de tráfico.
 
La concienciación, al igual que sucede con otras enfermedades que también conmemoran su día, como el cáncer de mama o la diabetes, últimas fechas señaladas, es junto a la detección precoz la principal herramienta para tratar la enfermedad desde sus fases iniciales y mitigar sus efectos y consecuencias. Los primeros síntomas que alertan de que podemos estar ante un caso de esclerosis múltiple son los trastornos de la visión, la pérdida de sensibilidad en las extremidades, hormigueo, alteración del equilibrio, pérdida de fuerza o trastornos motores. Aunque en algunos casos los síntomas mejoran con el paso de los días, es fundamental acudir al médico para su tratamiento y evitar la aparición de secuelas desde la fase inicial.
 
La causa de la esclerosis múltiple suele ser genética y ambiental, aunque todavía sigue un enigma en muchos casos. Una manera de protegernos, tal y como señalan los expertos, está en el sol, un aliado para generar vitamina D. No solo es una enfermedad que, como sucede con otros problemas de la salud, es más frecuente entre las mujeres, siendo la principal edad de prevalencia entre los 20 y los 30 años. De ahí que los médicos la clasifiquen como una enfermedad joven.
 
Seguir un tratamiento es fundamental, ya que permitirá al paciente mejorar su calidad de vida y mantenerse activo por más tiempo retrasando los efectos de una enfermedad neurológica y del sistema nervioso. La principal consecuencia es la pérdida de la mielina, responsable de los impulsos entre las fibras nerviosas. Con su pérdida, la conducción de los nervios desde y al cerebro se ve interrumpida. Entre los tratamientos, los más efectivos son los administrados por vía oral.

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