Frutos secos: Cuídate y anima tus platos

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Frutos secos: Cuídate y anima tus platos. No solo aportan un toque diferente a tus platos, sino que en un puñado de frutos secos vamos a encontrar un buen número de nutrientes y beneficios para nuestra salud. Los frutos secos, incluidos en la dieta de manera adecuada, contribuyen a seguir una alimentación sana y equilibrada. De hecho, la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria recomienda consumir entre tres y siete raciones de frutos secos a la semana (una ración es el equivalente a 25-30 gramos de frutos secos sin cáscara). Descubre todo lo que te pueden aportar los frutos secos.
 
Nueces, avellanas, almendras, piñones, pistachos… Los frutos secos, salvo problemas de alergia, son una buena idea, nutritiva y energética, para decorar nuestros platos y para cuidar nuestra salud. Sin olvidar que los frutos secos son un aliado en las dietas vegetarianas. Entre otros motivos, los frutos secos aportan vitaminas, minerales (hierro, calcio, fósforo, magnesio, potasio, selenio, zinc), grasas cardiosaludables, proteínas, hidratos de carbono y antioxidantes. Nutrientes que hacen de los frutos secos un protector frente a las patologías cardiovasculares, ayudan a regular los niveles de colesterol y a prevenir la arteriosclerosis.
 
¿Son realmente calóricos? Es una de las dudas que suelen surgir cuando tomamos un puñado de frutos secos. Lógicamente, si abusamos de su consumo sí pueden ser calóricos y, en ocasiones, un alimento demasiado salado. Pero en la moderación está la clave para sacarle el máximo provecho a un alimento que, por sus propiedades y nutrientes, no debemos descartar de una dieta sana y equilibrada. Una ración de frutos secos (entre 25 y 30 gramos) no nos aportará más de 160 kilocalorías. Una ración que podemos tomar de una sola vez o repartida, utilizándolos como ingrediente para animar algunos de nuestros platos. Un consejo: si quieres evitar caer en el picoteo, lo mejor es evitar cogerlos directamente de la bolsa, porque no controlaremos la cantidad que estamos comiendo.
 
Así, por ejemplo, los frutos secos son un complemento ideal para las ensaladas, un plato ya de por sí cargado de nutrientes. Una opción culinaria interesante es añadir un puñado de piñones tostados a la ensalada de espinacas o de almendras laminadas a la crema de coliflor. Con almendras y avellanas podemos preparar una salsa o sofrito para aderezar platos de verduras y pescados. Los frutos secos también combinan bien con los platos de carne –como relleno o guarnición junto a frutas pasas como uvas o ciruelas- y, por supuesto, con los postres (como añadido de los yogures, cuajada o macedonia de frutas).
 

Frutos secos: Cómo tomarlos

Los podemos comer crudos, tostados o fritos. Los frutos secos son, como hemos podido comprobar, un alimento versátil. Si los comemos crudos se mantienen todos sus nutrientes. Tostados, aunque pueden perder parte de sus vitaminas (B1 y E), se potencia su sabor. Hay que evitar que se quemen y se pueden preparar en la sartén, horno o microondas. Por su parte, tomarlos fritos puede aumentar sus calorías. Entre los frutos secos, destacan las nueces, por su elevado contenido en ácido alfa linolénico.

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