Ejercicios logopedia para niños: Los más útiles

logopedia niños
Aprender a hablar no siempre es fácil, un aprendizaje que en, algunos casos, requiere de unos ejercicios de logopedia específicos para niños. No todos los niños aprender con la misma rapidez o soltura, por eso, en ocasiones, si se detecta algún problema de aprendizaje del lenguaje lo más aconsejable es consultar al médico especialista. ¿Cuándo recurrir al logopeda?, ¿cuáles son los ejercicios más útiles?
 
La logopedia es la rama de la medicina que es encarga del estudio y tratamiento de los trastornos del lenguaje, especialmente del oral. Aunque pueda parecer un acto espontáneo y natural, lo cierto es que aprender a hablar no siempre es un camino fácil para los más pequeños. Un aprendizaje que tiene lugar durante los primeros años de vida y que, indudablemente, contribuye al crecimiento y desarrollo del niño. Pero, qué sucede cuando hay dificultades, o cuando los padres se dan cuenta de que el niño habla lento, no pronuncia correctamente o algunas palabras resultan incomprensibles? Para ayudar a los padres y, sobre todo, a los niños, la terapia del habla y sus especialistas están ahí. Una ayuda que llega a través de sencillos ejercicios de logopedia.
 

Ejercicios niños para aprender a hablar

Además de solicitar el consejo y ayuda del logopeda, los padres también tienen desempeñan un papel fundamental a la hora de ayudar al niño con dificultades para aprender a hablar. Así, en caso, podemos ayudar al niño con ejercicios específicos, siempre con mucha paciencia para lograr resultados duraderos. Ejercicios diseñados para preparar el aparato vocal infantil, en ocasiones inmaduro, y facilitar la pronunciación de palabras y sonidos diferentes.
 
Algo tan sencillo como hacer muecas o movimientos faciales ayuda a estimular los labios y la lengua, enseñando al niño a colocarlas para pronunciar correctamente los fonemas.
 

Cuándo acudir al logopeda

El logopeda, como hemos señalado, es el especialista que se encarga del lenguaje, de la correcta comunicación, prevención y tratamiento de los problemas relacionados con el uso del lenguaje. La tarea principal del logopeda es reeducar para hablar correctamente, eliminando los defectos de forma o trastornos del lenguaje. Las sesiones para los más pequeños utilizan el juego como herramienta, de tal manera que se logra un ambiente relajado y divertido. Es aconsejable la participación de los padres en las sesiones, tanto para ayudar al niño como para aprender los ejercicios que luego en casa podrán seguir practicando.
 
¿Cuándo acudir al logopeda? Es la pregunta que se hacen muchos padres. La respuesta, en cuanto notemos que el niño tiene problemas. Una vez que ha aprendido a hablar, a partir de los dos años, los padres pueden notar que los más pequeños tienen dificultades para la pronunciación correcta de algunos sonidos o que invierten las silabas. Especialmente las letras s, z, gl o gn son las que más problemas generan. En otros casos, el niño puede tener dificultades para hablar en el sentido de que no cierra bien las frases o no expresa correctamente los conceptos. No hay que alarmarse ni preocuparse en exceso, porque la mayoría de estos trastornos del lenguaje se solventan con la práctica de unos ejercicios de logopedia adecuados.
 
Si los padres notan que los problemas no remiten, sino todo lo contrario, es aconsejable reurrir al logopeda. Así, por ejemplo, en el caso de la tartamudez la intervención del especialista es fundamental para solucionar un problema que no siempre es sencillo. Con ayuda de unos ejercicios específicos el logopeda ayudará al niño a resolver y controlar sus dudas y sus problemas de comunicación, en ocasiones ocultos. En algunas ocasiones la tartamudez oculta un problema emocional. En este caso, es aconsejable recurrir al psicólogo para valorar la forma más adecuada de afrontar el problema (por ejemplo, un exceso de timidez).
 
Hay otro trastorno que no siempre se diagnostica y que tienen en el lenguaje y la comunicación una señal certera. Se trata del autismo, el cual no siempre se diagnostica, sobre todo cuando los niños son muy pequeños. Es importante que los padres estén atentos a cualquier señal o reacción del niño a la hora de aprender a hablar. Si tiene dificultades para establecer comunicaciones, rehúye la mirada y tiene problemas para mantener la atención o para expresar conceptos definidos es posible que estemos ante un caso de autismo. Es importante consultar, en primer lugar, al logopeda para confirmar si la preocupación de los padres está fundamentada.

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