Natación para niños, manguitos y flotadores: ¿son la mejor opción?

Niña con manguitos
Aprender a nadar y saberse defender dentro del agua es una de las cosas más importantes para los niños. Además de autonomía supone un gasto de energía perfecto para el mejor descanso de los pequeños sin olvidar, por supuesto, que es un ejercicio completo para practicar al menos una vez por semana. Además en el tiempo en el que estamos es perfecto para pasar un día increíble en la piscina, rodeado de sus amigos mientras hace ejercicio y toma el sol. Para enseñar a nadar o para que no cojan miedo al agua utilizamos los manguitos o los flotadores pero ¿son una buena opción?

Está demostrado que la natación es uno de los deportes más completos. En él movemos todos los músculos de nuestro cuerpo, sobre todo los glúteos, piernas, abdomen y, por supuesto, brazos y estómago.

Hay diferentes estilos de natación y de ellos hablamos en otro artículo anterior a este, en el que además explicábamos los beneficios y cómo se practicaba cada uno de ellos.

 
Para los niños, este deporte es incluso mejor, ¿por qué? Pues porque desde hace un tiempo se vienen impartiendo clases de natación para niños de a partir de 6 meses de edad. ¿desde tan pequeños? Por supuesto, y es que la natación es perfecta para ellos, además que en esta etapa de su vida al tener el primer contacto con el agua pierden el miedo y es mucho más sencillo que cuando sean un poco más mayores aprendan a nadar sin dificultad.

Cuál es la mejor opción ¿flotadores o manguitos?

 
Antes de pasar a ver cuál es la mejor opción o qué opción sería la que nosotros elegiríamos es importante recordar que ante todo lo que tenemos que buscar es la seguridad de nuestros hijos y por ello es importante comprar este tipo de utensilios en sitios donde sabemos que vamos a tener una calidad.

 
Un flotador o manguito que no cumple las normas de seguridad puede suponer graves riesgos. Para ello en el etiquetado tienen que especificarse que el producto ha pasado las pruebas de resistencia a la perforación y el rango del peso del niño.

 
En cuanto al hecho de qué es mejor, si unos manguitos o un flotador, lo cierto es que no hay una idea común de cual es la opción que deberíamos elegir.

La verdad es que la mayoría de la gente opta, actualmente, por comprar manguitos y la razón principal es porque con este sistema el niño tiene mayor facilidad de movimiento ya que el flotador hace que el niño estén encajonado.

 
Por otro lado, para los problemas de vuelco también son mucho más recomendables los manguitos. Aunque ni que decir tiene que en todo momento los niños han de estar vigilados por algún adulto, los manguitos suelen dar menos problemas que los flotadores.

 
En caso de pinchazo es mejor llevar manguitos. Esto es algo muy obvio y es que flotador solamente tenemos uno y en caso de pinchazo (que no debería en el caso de que esté perfectamente homologado) el niño se podría ver en graves problemas. Sin embargo, con los manguitos aunque uno de ellos pinchara, el otro seguiría intacto por lo que los problemas serían mucho menores.

 
De todas formas, tanto si elegimos unos manguitos o un flotador, lo principal es que lo usemos de manera totalmente provisional ya que la utilización excesiva de los mismos les hará crear una dependencia hacia este tipo de utensilios y se negarán a aprender a nadar por sí mismos, que en definitiva es lo que deberíamos intentar.

Los peligros de los manguitos

Aunque se han puesto de moda como una ayuda extra para que los más pequeños se den un chapuzón, lo cierto es que tienen una doble cara y hay algunos riesgos que conviene tener en cuenta antes de utilizarlo. De entrada, los manguitos, al igual que los flotadores, no ayudan realmente a aprender a nadar. Los manguitos pueden generar un exceso de confianza, tanto por parte de los padres como de los niños, ya que por ejemplo pueden pincharse con mucha facilidad. Otro riesgo es utilizar un manguito que le queda grande, el cual se saldrá en cuanto levante los brazos. Al ser generalmente de plástico, es mucho más fácil que el manguito al mojarse se salga del brazo.

No es el único riesgo que puede entrañar el uso de manguitos, ya que en algunos casos, sino se eligen adecuadamente, dificultan la movilidad de los brazos (por ejemplo, cuando están demasiado hinchados), lo que hace que el niño tarde más tiempo en soltarse a la hora de nadar sin necesidad de aferrarse a los manguitos o flotadores. En caso de usar manguitos, lo más recomendable es optar por los poliestireno y que incorporan varios discos, los cuales se pueden ir quitando a medida que el niño va ganando en seguridad y aplomo en el agua.

¿Cuál es la mejor alternativa a ambos?

Aunque están de moda, hay otras alternativas recomendables, como los churros, que aportan mayor movilidad para que los niños se desenvuelvan mejor y aprendan a nadar más rápido. También podemos elegir un cinturón con tablas de espuma o corcho que garantiza la flotación y le ayuda a reforzar el equilibrio sin perder movilidad. Y siguiendo la recomendación del Ministerio de Sanidad, si el niño no sabe nadar, un chaleco salvavidas para entrar en la piscina o practicar deportes acuáticos.

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