Síndrome de alcoholismo fetal

¿Qué es el síndrome alcohólico fetal? La ingesta de alcohol durante el embarazo implica un alto riesgo para el bebé. Éste arrastrará las consecuencias de los malos hábitos de su madre durante el embarazo el resto de su vida puesto que, hasta el momento, el síndrome del feto alcohólico no presenta cura. A continuación, te ofrecemos todos los detalles acerca de las características, tratamiento y prevención del síndrome alcohólico fetal.
Desde el primer minuto en que una mujer conoce que está embarazada debe cambiar sus hábitos. La dieta, el sueño, el ejercicio durante la gestación, consumo de vitaminas para complementar la alimentación… y, por supuesto, la ingesta de alcohol. Y, es que beber vino, cerveza o un licor puede parecer, a priori, inocuo. Sin embargo, los peligros a los que está expuesto el feto son innumerables. Aquí te presentamos toda la información acerca del síndrome del feto alcohólico.

Características del síndrome alcohólico fetal

¿Has consumido alcohol durante el embarazo? Independientemente de la cantidad que hayas ingerido durante los nueve meses te preocupará conocer si tu pequeño puede sufrir el síndrome alcohólico fetal. A continuación, te detallamos algunas de las características de este síndrome. No obstante, te aconsejamos que, en el caso de detectar dichos síntomas, consultes con un médico que te confirme que sufre SAF y actúe en consecuencia:

  • Bajo peso al nacer.
  • Perímetro craneal más pequeño de los habitual.
  • Retraso del crecimiento y del desarrollo.
  • Anomalías en el corazón, en la cara y otros órganos.
  • Epilepsia.
  • Problemas de coordinación y psicomotricidad fina.
  • Pocas habilidades sociales.
  • Falta de imaginación o curiosidad.
  • Problemas de aprendizaje, emocionales o comportamiento.
  • Poca memoria o escasa capacidad de concentración.


Prevención y tratamiento del síndrome de alcoholismo fetal

La forma más evidente de evitar el síndrome de alcoholismo fetal es prevenirlo. Tal vez, te preguntes cómo conseguirlo. La respuesta es muy sencilla: no beber absolutamente nada de alcohol durante el embarazo. Los peligros que entraña el alcohol para las futuras madres y, sobre todo, para el feto son considerables. Sin embargo, no existen pruebas fehacientes que nos ayuden a establecer cuál es la cantidad exacta de alcohol que provoca anomalías congénitas en el bebé. Si bien es cierto que cada persona metaboliza el alcohol de una manera diferente es común a todas las embarazadas la canalización de aquél hasta tu pequeño. El alcohol atraviesa con una elevada facilidad la barrera placentaria alcanzando al feto. Sin embargo, éste, al contrario de lo que le sucede a su madre, no tiene la suficiente capacidad en ese momento de eliminarlo de su organismo. Cuando el feto recibe una alta concentración de alcohol, permanece en el interior de su organismo durante mucho tiempo provocándole algunas lesiones.
 
Los estudios realizados no han proporcionado una solución al síndrome del feto alcohólico, sin embargo, los especialistas aseguran que un diagnóstico temprano, es decir, ante de los seis años, junto con un crecimiento en un ambiente educativo estable puede mejorar el síndrome de alcoholismo fetal.

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