La contaminación de los vaqueros y de las camisas de algodón

Sí, la moda puede también contaminar, y existe una gran preocupación por la producción de los vaqueros y de las camisas de algodón.

¿La ropa puede contaminar? La pregunta, sin análisis, puede parecer ridícula. Sin embargo, cuando se plantea una hipótesis y se empieza a investigar, esa pregunta dispara varias respuestas y enciende una alarma de preocupación. Por lo menos, como primera conclusión, se informa que los vaqueros y las camisas de algodón sí están contaminando bastante en estos tiempos actuales.

Vaqueros en una protesta en Italia
Una protesta en Italia junta vaqueros en una plaza (Fuente Ansa) Ella-hoy.es

La razón es que el consumo se ha disparado en los últimos años, debido a la famosa promoción de la moda rápida. Esto de cambiar constantemente nuestra manera de vestir, de renovar cada poco nuestro vestuario, trae consecuencias. Y es prudente estar al tanto para intentar disminuir el impacto en el ambiente.

El medioambiente se debe proteger también de la moda

Datos para empezar el análisis: el algodón es la fibra natural más utilizada en la industria textil. Y el cultivo y la transformación del algodón provocan grandes impactos ambientales. Esta información no ingresa al debate porque son informaciones precisas y objetivas. Aquí se tiene en cuenta también el uso masivo de agua, la toxicidad, la eutrofización y las emisiones de gases de efectos invernadero.

Vestimenta en una tienda
El algodón en la moda puede ser nocivo (Fuente Ansa) Ella-hoy.es

Una investigación internacional que se ha publicado en “Nature Reviews Earth & Environment” detecta los impactos del algodón en diferentes etapas, como para dar un panorama con mayor claridad. La primera es la del cultivo, donde aparecen importantes niveles de riego y aplicaciones de pesticidas y fertilizantes. Luego viene la etapa de fabricación textil, y ahí aparece la infraestructura energética y las tecnologías de fabricación.

Y, por último, aparece la fase de uso: los hábitos de compra, el lavado, el secado y el planchado. “La fase de uso domina las emisiones de gases de efecto invernadero en países con redes energéticas intensivas en carbono como los Estados Unidos”, se lee en este estudio.

La científica medioambiental Laura Scherer, coordinadora del proyecto de investigación internacional sobre los impactos del algodón, destaca que “a veces es fácil para los consumidores ignorar los impactos de la producción porque ocurren en el extranjero. Por ejemplo, las compras de los consumidores en Europa pueden contribuir a la escasez de agua en China y la India”. Y propone, a modo de recomendación, “comprar menos en general”, intentando una “transición de la moda rápida a la moda lenta”, además de “lavarla con menos frecuencia”.

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