Higiene dental: La importancia del cepillado nocturno

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Higiene dental: La importancia del cepillado nocturno. Cepillarse los dientes después de cada comida es importante, pero especialmente después de la cena. El cepillado antes de irnos a dormir es fundamental porque durante la noche nuestra boca genera menos saliva, por lo que estaremos más desprotegidos frente al ataque de bacterias. El cepillado nocturno eliminará los restos de alimentos y bebidas que se puedan haber ido acumulando a lo largo del día. Una correcta higiene bucal es la manera más eficaz de garantizar la salud de nuestra boca.
 
Una correcta higiene bucal incluye –además de un cepillo correcto– el cepillado de dientes después de cada comida. El más importante, tal y como explican los especialistas, el de antes de irnos a dormir. Durante el descanso nocturno generamos menos saliva, por lo tanto nuestra boca está más expuesta a las bacterias de los residuos de alimentos y bebidas ingeridas a lo largo del día. Por ejemplo, no nos lavamos los dientes cada vez que nos tomamos un café o un refresco, dos bebidas cuyos restos se puede acumular y provocar daños, en un primer momento, en el esmalte. Si por algún motivo –haber comido fuera de casa y no tener a mano un cepillo de dientes, por ejemplo- nos hemos saltado algún cepillado, con la limpieza antes de irnos a dormir evitaremos la acumulación de bacterias durante la noche.
 
Cuando la limpieza bucal es una asignatura pendiente nos exponemos a padecer algunas dolencias o problemas bucales. Las bacterias no solo pueden atacar al esmalte de los dientes, también a las encías –provocando inflamación o sangrado-. Estos síntomas pueden derivar en patologías periodontales. La gingivitis podría considerarse el primer nivel y la periodontitis el segundo o fase más avanzada de esta enfermedad bucal. Ambas se deben tratar y cuanto antes mejor, ya que la gingivitis se puede curar, pero la periodontitis únicamente puede frenarse. De ahí la importancia de las revisiones dentales periódicas y de las limpiezas bucales para evitar que los riesgos se extiendan al hueso. El exceso de sarro termina afectando a las encías y deteriorando la sujeción del diente. Esto puede derivar en su pérdida. No siempre atendemos a los síntomas o señales de nuestra boca, demorando la visita al dentista hasta que aparecen los dolores de muelas o molestias serias. En otras ocasiones, el motivo es el temor al dentista, un miedo o fobia que a algunos pacientes les lleva a evitar las visitas al dentista ya que, entre otros síntomas, les genera ansiedad y estrés incluso desde días antes de la visita concertada. En estos casos, además del tratamiento bucal también que tratar la causa que genera el miedo a la consulta del dentista.
 
Además del cepillo, es aconsejable utilizar hilo dental y, un par de veces a la semana, utilizar un colutorio para reforzar la higiene bucal.
 

Un cepillado correcto

El cepillado de dientes debe hacerse en vertical, de arriba hacia abajo en la parte superior de la boca y viceversa en la inferior. Hay que evitar dejar zonas sin limpiar, incluida la zona interior de la dentadura y la lengua. Asimismo, es aconsejable renovar el cepillo de dientes al menos cada tres meses.

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