Humo y contaminación: Peligro para la salud

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Humo y contaminación, dos peligros reales de las grandes ciudades y áreas metropolitanas que, por desgracias, lejos de reducirse, aumentan en las zonas urbanas, con la complicidad de varios factores. Descubre por qué suponen un peligro para la salud.
 
La ineficiencia del transporte público como medio alternativo al coche, la reducción del uso de fuentes de energía renovables… son algunas de las causas que explican que la contaminación siga aumentando y siendo una asignatura pendiente, especialmente en las grandes ciudades. ¿Quién pierde? Las personas que residen en las zonas urbanas con altas concentraciones de sustancias y partículas que contaminan el aire y, con ello, ponen en peligro la salud. Vamos a ver más detenidamente cuáles son los riesgos para la salud atribuibles, en su totalidad en parte, al humo y la contaminación.
 

Exceso de contaminación

Más de la mitad de la población mundial está poniendo en riesgo, y de manera constante, su salud, debido a la exposición a los niveles de humo, muy por encima en algunos casos de las directrices internacionales establecidas. Los datos no son nada tranquilizadores. Según uno de los últimos informes elaborados por la OMS (Organización Mundial de la Salud), para el que se tuvieron en cuenta 1.600 ciudades de 91 países, el futuro, si no se acometen cambios y acciones correctivas, no augura nada bueno. Los niveles de contaminación siguen en aumento mientras las personas siguen poniendo en riesgo su salud. Según la OMS, en el año 2012, a causa del humo y la contaminación, se agravó seriamente la salud de más de 3,7 millones de personas menores de 60 años.
 

Riesgos para la salud

Los riesgos para la salud asociados con los altos niveles de sustancias nocivas en el aire son más variados y complejos de lo que pensamos. Uno de los riesgos más conocidos es el cáncer de pulmón, así como la mayor vulnerabilidad a desarrollar enfermedades respiratorias, tales como asma. Pero en esta lista deben añadirse otras patologías.
 
No hay que subestimar el riesgo de enfermedad cardiovascular, y en concreto, el riesgo de infarto. Según los resultados de un reciente estudio europeo, que involucró a más de cien mil personas de cinco países del viejo continente, y que fue publicado en el British Medial Diario, la contaminación del aire aumenta el riesgo de ataque al corazón en un 12%.
 
Además de los problemas respiratorios y cardiovasculares, el humo y la contaminación también afectan, y mucho, a la piel, con un mayor riesgo de padecer enfermedades como eccema o dermatitis atópica. Además, la contaminación favorece la propagación de las alergias respiratorias, sobre todo gracias a su capacidad de dispersar y transportar partículas de ​​polen y otros alergenos frecuentes. Respirar este aire aumentan la sensibilización y favorece la aparición de reacciones alérgicas.
 
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