¿Por qué te suenan los huesos?

ruidos articulares
¿Te suenan las rodillas al subir las escaleras?, ¿has notado un crujido al estirar la espalda o los nudillos? En otras palabras, ¿por qué te suenan los huesos? Al igual que el resto del cuerpo, los huesos también nos hablan, por lo que conviene escucharlos. Descubre qué hay detrás de los ruidos articulares.
 
Los huesos hablan, y lo que nos dicen es indicativo de su estado de salud y de lo que necesitan en un momento determinado. En la mayoría de los casos, se trata de ruidos articulares que no revisten mayor importancia, pero tampoco hay que subestimarlos. El chasquido de los nudillos, el crujido de la rodilla al subir las escaleras o el de la espalda al agacharte. ¿A qué responden estos ruidos? Y, sobre todo, ¿cuándo hay que acudir al médico? Si además de los ruidos aparecen otros síntomas, como molestias o inflamación, conviene consultar al médico.
 

Ruidos articulares: causas

Algunos de estos ruidos pueden producirse en los tejidos que rodean las articulaciones (tendones, por ejemplo), pudiendo acompañarse de una sensación de que algo se ha quedado enganchado. En otras ocasiones, puede aparecer dolor o sensación de calor en una zona concreta. Los ruidos de las rodillas (una sensación de crujido o roce) suelen estar vinculados con lesiones del cartílago articular, siendo frecuentes en una patología como la artrosis de rodilla (causada por la degeneración del cartílago).
 
La causa de los ruidos articulares varía en función de los huesos implicados. Así, en el caso de los nudillos, no hay ninguna causa patológica. Este ruido se produce cuando, al forzar o estirar los dedos, aparece una burbuja (nitrógeno disuelto en el líquido que hay entre los huesos de las articulaciones). Para producir un nuevo chasquido, hay que esperar hasta que se forme una nueva burbuja.
 
Curiosamente, los ruidos articulares son más frecuentes en mujeres. Esto tiene una explicación, y es que las mujeres, debido a su constitución, suelen tener más flexibilidad en las articulaciones, cartílagos, músculos y tendones (lo que se conoce como hiperlaxitud). Aquí también intervienen los factores hormonales, que hacen que la mujer tenga menos volumen muscular, por lo que las articulaciones son más vulnerables. Si los ruidos, crujidos o chasquidos articulares se vuelven más frecuentes, sobre todo a medida que ganamos años, conviene consultar al médico, ya que puede haber un principio de degeneración articular.
 

Ruidos articulares: ¿falta de ejercicio?

¿Pueden los ruidos articulares alertarnos de que debemos hacer más ejercicio físico? La respuesta es sí. Precisamente, el ejercicio ayuda a hidratar y mantener en forma el cartílago, el cual se nutre del líquido sinovial. Hacer deporte ayuda a reducir los ruidos articulares y retarda el envejecimiento del cartílago. Entre los ejercicios que más ayudan, nadar e ir en bici.
 

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