Primeros auxilios: los 10 errores más comunes

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¿Quién no ha recurrido a los remedios caseros como primeros auxilios? Sin embargo, no todas las costumbres o remedios nos ayudan a solucionar el problema. Vamos a ver cuáles son los 10 errores más comunes y cómo hay que actuar para encontrar verdadero alivio a algunas de las dolencias más frecuentes.
 
Algunos de los remedios caseros –como aplicar barro en las picaduras de avispa, poner la cabeza entre las piernas en caso de mareo o utilizar dentífrico para las quemaduras, entre otros muchos- no son tan efectivos como, a lo largo de los tiempos, hemos pensado. Algunos de los remedios o curas caseras, transmitidas de generación en generación, en algunos casos, no pasarían un ensayo clínico. En otras palabras, son erróneas y no aportan soluciones. Son remedios que aplicamos como primeros auxilios.
 

Errores al dar los primeros auxilios

Vamos a desmontar algunos de los mitos que podrían considerarse los 10 errores más comunes:

  1. Poner la cabeza entre las piernas en caso de mareo: Una postura que adoptamos para que la sangre baje al cerebro, sin embargo, en términos médicos, no ayuda al sistema encargado de mantener el equilibrio y la estabilidad (sistema vestibular). En caso de mareo, por una bajada de azúcar por ejemplo, lo más aconsejable es tumbarse, con las piernas en alto para que la sangre fluya al corazón.
  2. Bicarbonato para aplacar el dolor de estómago: Recurrir al bicarbonato cuando se presenta acidez estomacal o dolor puede entrañar riesgos, como desequilibrar el contenido de agua y minerales del organismo (sodio, calcio, potasio…), factor de riesgo de problemas neuronales y cardiacos. El bicarbonato, tal y como subrayan los especialistas, no tiene efecto analgésico, por lo que en caso de dolor de estómago es mejor consultar al médico para determinar la causa exacta y aplicar el tratamiento más adecuado.
  3. Barro para las picaduras de avispa: Justo lo que no hay que hacer, y por dos motivos. En primer lugar, el barro no tiene propiedades antiinflamatorias o analgésicas. En segundo lugar, podemos provocar una infección, ya que el barro del suelo puede estar contaminado de gérmenes (por ejemplo, el tétanos).
  4. Levantar la cabeza o taponar la nariz con algodón en caso de hemorragia nasal: El algodón, como material poroso, puede desprender hilillos que se adhieran a la nariz y provoquen infección. Levantar la cabeza no solo no es bueno sino que puede ser muy peligroso. Al levantar la cabeza, la sangre se traslada a la boca y a la faringe, con lo que se puede facilitar su paso a las vías respiratorias y causar atragantamiento.
  5. Aplicar dentífrico en las quemaduras: La pasta de dientes ni es un antiinflamatorio ni tiene efectos cicatricantes, por lo que no se debe usar para las quemaduras. Además corremos el riesgo de exponer la lesión a una infección.
  6. Limpiar las heridas directamente con alcohol o agua oxigenada: Lo más aconsejable es lavar la herida con agua y jabón o con suero fisiológico, ya que tanto el alcohol como el agua oxigenada, aplicada directamente sobre la herida, puede provocar una reacción y dañar el tejido de la piel. Con ello, su cicatrización será más lento. Después de lavar, secar con una gasa o comprensa.
  7. Colocar un objeto en la boca en caso de convulsión: Es una de las reacciones más comunes a la hora de actuar ante un ataque de epilepsia. Se recurre a este remedio para evitar que la persona se muerda la lengua. Pues bien, según los expertos, no sirve para nada, ya no tiene un efecto anticonvulsionante, y además puede provocar un atragantamiento si, por error, pasa a las vías respiratorias. En caso de ataque de epilepsia hay que evitar que la persona que lo sufre se dañe con algún objeto próximo. Lo más conveniente es tumbarla en el suelo, de lado.
  8. Utilizar alcohol para aliviar el dolor de muelas: Ni tiene propiedades antiinflamatorias ni analgésicas, por lo tomar bebidas alcohólicas ante un dolor de muelas no es el remedio. Lo que hay hacer es ir al dentista.
  9. Aplicar calor para el dolor de oídos: El calor, de hecho, tiene el efecto contrario al deseado, y es que puede favorecer la inflamación ante un dolor de oídos.
  10. Vendar el pie o la mano ante una torcedura: Cuidado si no sabemos colocarlo correctamente, porque podemos provocar mayores lesiones. Ante una torcedura, hay que saber cómo colocar de manera correcta la articulación o miembro dañado para inmovilizarlo.
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