Alergia a la leche: ¡Cuidado con estos alimentos!

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Alergia a la leche: ¡Cuidado con estos alimentos! Los derivados lácteos no son los únicos alimentos cuya composición hay que comprobar si tenemos un problema de intolerancia o alergia a la proteína de la leche de vaca. Hay otros alimentos que pueden contener proteínas lácteas, desde los productos de pastelería al fiambre de jamón york. Las etiquetas de los productos juegan aquí un papel importante para hacer elegir con seguridad los alimentos. ¿Cómo evitar que la alergia a la leche condicione la dieta?
 
La alergia a la leche, al igual que otras alergias o intolerancias alimentarias, puede condicionar la elección de los alimentos, pero no tiene que ser sinónimo de una dieta pobre en nutrientes. La leche, en concreto la proteína de la leche de vaca, puede provocar intolerancia –definida como la incapacidad del intestino para digerir la lactosa-o alergia –reacción por hipersensibilidad-. Un tipo de alergia que puede ser hereditaria y que puede aparecer en las primeras semanas de vida, cuando se inicia la alimentación artificial. Sus síntomas varían, pudiendo aparecer lesiones cutáneas de carácter leve, vómitos o diarrea. Generalmente, a medida que el niño crece la tolerancia a la proteína de la leche va aumentando. Sin embargo, en un porcentaje de casos persiste.
 
Al igual que sucede con otras alergias alimentarias, como el gluten, el tratamiento pasa por suprimir de la dieta la proteína de la leche, la cual también está presente en la leche de cabra, oveja y búfala –mozzarella-. Comprobar las etiquetas de los alimentos nos ayudará a elegir los alimentos adecuados en los casos de alergia a la leche.
 
Aunque al hablar de alergia a la leche los lácteos y derivados son los primeros que nos vienen a la cabeza, no hay que perder de vista otros alimentos que también pueden incluir proteínas lácteas. Así, tal y como señala la Fundación Española del Corazón, debemos vigilar las etiquetas –para comprobar su composición- de los derivados lácteos (yogures, queso, requesón, cuajada, flan, natillas, mantequilla, nata, helados, margarinas salvo las vegetales, arroz con leche), de los productos de pastelería (galletas, magdalenas, bollería), caramelos, bebidas (horchata, zumos, batidos), pan de molde, chocolates y cremas de cacao.
 
De igual manera, en esta lista también se incluyen los embutidos, como el fiambre de jamón york, salchichas, chorizo y salchichón, así como las sopas preparadas, conservas de legumbres, cubitos de caldo, salsas y turrones. En el caso de los más pequeños de la casa, hay que prestar atención a los potitos, papillas, cereales y leche en polvo.
 

Sustitutos

Cuando se excluyen los alimentos o derivados con proteína de la leche hay que sustituirlos por otros que nos reporten los niveles adecuados de calcio y de hierro, dos de los minerales esenciales en toda dieta que se precie de ser sana y equilibrada. En el caso de los más pequeños, junto a estos dos minerales también hay que prestar atención al magnesio. Entre los alimentos que nos reportan interesantes cantidades de calcio y de hierro hay que apuntar las legumbres (garbanzos), los frutos secos (almendras, pistachos) y pescados como las sardinas, almejas o mejillones.

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