Cáncer de mama: Síntomas por los que acudir al médico

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Cáncer de mama: Síntomas por los que acudir al médico. Un bulto en el pecho es el motivo principal por el que la mujer suele acudir a su ginecólogo o a su médico de Atención Primaria. De hecho, según una encuesta realizada por la Asociación Española Contra el Cáncer (Experiencia de las mujeres con cáncer de mama en España), fue el motivo de consulta en un 65% de los casos. El diagnóstico precoz juega un papel primordial. Aunque en fases iniciales el cáncer de mama puede no presentar ningún síntoma, sí hay algunas señales que nos pueden estar alertando. Conocerlas nos ayudará a cuidarnos mejor.
 
El cáncer de mama es el tumor más frecuente entre la población femenina, con una incidencia anual, según datos médicos, de más de 22.000 diagnósticos, más del 28% de todos los tumores femeninos. Se estima que una de cada ocho mujeres desarrollará esta enfermedad a lo largo de su vida. El diagnóstico precoz, los avances en investigación y tratamiento, permiten seguir aumentando las tasas de supervivencia (un incremento de 1,4% cada año) hasta alcanzar una supervivencia global de este tipo de tumor superior al 82%, un porcentaje superior a la media europea. Tal y como recuerda la Asociación Española Contra el Cáncer, se recomienda realizar mamografías periódicas a partir de los 45-50 años. Las mamografías son una de las herramientas más eficaces de las que se dispone actualmente para la detección precoz.
 
Hay una serie de síntomas que son los más comunes a la hora de analizar los motivos por los que las mujeres acuden al médico. Así, entre estos síntomas o señales de alerta, tal y como recoge la Asociación Española Contra el Cáncer, se encuentran la aparición de un nódulo en la mama, dolor en el pecho al palparlo, irregularidades en el contorno, cambio de tamaño de la mama, alteraciones en el pezón (por ejemplo, retracción o hundimiento), aparición de un nódulo o bulto en la axila o alteración de la piel (cambio de color, úlceras, piel de naranja).
 
Otros síntomas que pueden hacer sospechar son el cansancio o el dolor óseo localizado. Hay que señalar que estos síntomas o señales de alerta también pueden ser debidos a una enfermedad benigna. Es decir, debe ser el médico o especialista el que descarte o confirme el diagnóstico. Es importante consultar para realizar las pruebas pertinentes (exploración física, pruebas diagnósticas) y, en caso de que se trate de un cáncer de mama, iniciar cuanto antes el tratamiento.
 

Estilo de vida

Además de las revisiones periódicas, también es aconsejable promover pequeños cambios en el estilo de vida. Así, por ejemplo, tras la menopausia, seguir una dieta saludable, evitar los problemas de sobrepeso y practicar ejercicio físico reducen los riesgos de desarrollar esta enfermedad. Además de la edad y la obesidad hay otros factores de riesgo, como los antecedentes familiares, la menarquía precoz o la menopausia tardía, entre otros. Como subraya la AECC, tener un riesgo mayor no implica necesariamente que se desarrolle la enfermedad, solo indica cierta predisposición a padecerla.

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