Sensibilidad cutánea: Las causas de un cutis delicado

sensibilidad cutanea
Tras la sensibilidad cutánea se esconden diferentes problemas que afectan a la salud de nuestra piel. No todas las pieles sensibles son iguales, ni las causas de un cutis delicado, pero sí hay unas medidas preventivas que valen para todas, como usar productos de cosmética y de higiene hipoalergénicos, utilizar productos de limpieza lo menos agresivos posibles, evitar los aires acondicionados y los ambientes muy secos. Los signos más visibles de la sensibilidad cutánea son el enrojecimiento, la descamación, la hinchazón o la aparición de eccemas.
 
La sensibilidad cutánea puede ser una característica de la piel, pero también puede ser síntoma de problemas o patologías diferentes, como la rosácea, la dermatitis atópica o las intolerancias a cosméticos. Vamos a ver más detenidamente en qué consiste cada uno de estos problemas que hacen más sensibles y vulnerables nuestra piel. La rosácea es una sensibilidad cutánea de origen vascular que se caracteriza por el enrojecimiento difuso por el rostro, el cual se puede acentuar con los cambios de temperatura o del estado de ánimo. El tratamiento en este caso suele ser con antibióticos, siendo recomendable evitar la exposición al sol.
 
Por su parte, la dermatitis atópica se traduce en descamaciones en diferentes zonas del cuerpo. Suele venir acompañada de alergia al polvo o al polen. Las cortisonas suaves pueden ser eficaces contra la dermatitis atópica, eso sí, siempre utilizadas con prudencia y bajo control dermatológico.
 
La piel también reacciona con la aparición de eccemas o escozor al contacto con determinados productos, incluso sin necesidad de tener la piel sensible. En este caso, la prevención empieza por evitar el contacto con estos productos y, en concreto, con la sustancia que provoca la irritación. La alergia o intolerancia a cosméticos suele tener dos fases. Una primera de sensibilización al alérgeno (sin síntomas y sin reacción visible) y otra que aparece más tarde, cuando se produce una nueva exposición. Entre las medidas preventivas, utilizar productos de cosmética e higiene hipoalergénicos.
 

Reducir riesgos

Para reducir riesgos y combatir la sensibilidad cutánea debemos tener en cuenta:

  • Cualquier producto cosmético puede producir intolerancia o alergia.
  • Las sustancias o compuestos que provocan mayor número de reacciones o alergias son los conservantes (fenoxietanos, entre otros) y las fragancias. Es recomendable que las personas con piel sensible utilicen productos cosméticos sin perfume.
  • Los cosméticos naturales no tienen por qué ser más seguros, ya que todos llevan conservantes. Es muy importante leer siempre las etiquetas de los productos para conocer su composición.
  • Algunas patologías, como la insuficiencia renal o la diabetes, pueden hacernos más vulnerables a la sensibilidad cutánea.

¿Alergia al sol?

Un cutis sensible también puede ser causa de alergia al sol. Aparece antes de los 40 en mujeres de piel clara y durante los primeros días de exposición. Suele producir picor, pequeñas vesículas y ronchas en las áreas expuestas, sobre todo en la zona del escote y en los antebrazos. Para combatir la alergia, las cápsulas solares antes y durante la exposición al sol refuerzan el sistema de defensas cutáneo, así como las cremas con protección UVA.

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